Eres tan bonita como una tormenta. Cuando algo
te duele, truenas. Te enfadas y duele igual que si cayera un rayo. Llueves, no
puedes parar de llorar hasta que de pronto viene la calma y sale el arcoíris con
esa sonrisa tan tuya con la que alegras hasta a la persona más infeliz del
mundo.
martes, 18 de agosto de 2020
Tormenta.
martes, 11 de agosto de 2020
Memoria.
martes, 4 de agosto de 2020
Imperfecta.
En la vida no siempre es lo más importante
reír. A veces, hace falta llorar y desahogarnos para darnos cuenta de que la
vida no siempre es perfecta ni bonita, que puede llegar a ser una hija de puta.
Y que por ello, podemos aprender a salir de esos baches y afrontar los
problemas que están por llegar, porque una cosa sí que tengo clara: cuando
mejor te va es cuando te viene la hostia más grande.
lunes, 22 de junio de 2020
Juntos.
Todo fue complicado desde el principio,
demasiadas personas en contra de nosotros, demasiadas habladurías intentando
que dejáramos de estar juntos pero fue tanta nuestra confianza y nuestro amor que no hubo
manera de romper esto tan bonito que tenemos.
sábado, 20 de junio de 2020
Tiempo.
El tiempo lo
arregla todo. No hay miedos, no hay heridas ni pérdidas, no hay dolor, todo se
supera. Las relaciones, las amistades, la familia, o simplemente las cosas
pueden romperse, perderse, pero nunca desaparecer.
Aprendemos a dar
importancia a lo que verdaderamente nos hace felices y empezamos a pensar en
eso, olvidando todo lo malo que nos pasa.
jueves, 18 de junio de 2020
Aprende.
Cuando me criticas y sigo a tu lado no
significa que me haga la tonta.
Cuando me dañas y te sonrío no significa que no
me duela.
Cuando me insultas y no te contesto no
significa que no te haya oído.
Cuando me apuñalas y lo ignoro no significa que
no lo viera venir.
Aprendemos a poner buenas caras, a sonreír y a vivir aunque las personas nos hieran porque sabemos que aún así no van a cambiar, pero nosotros sí que aprendemos a cuidarnos haciendo que las cosas no nos afecten.
miércoles, 17 de junio de 2020
Picnic.
Estamos tumbados
en una manta de picnic de cuadros rojos y blancos, me recuerda a una camisa que él tiene y que tan poco me gusta. Hemos venido a pasar el día y comer allí nuestra tortilla, ensalada y unos
bocadillos.
Al lado está el
río, hace que este día de calor sea algo más fresquito. Estamos descansando en
la sombra, mirando las nubes e imaginándonos lo bonita que será nuestra vida.
Pinta maravillosa desde aquel sitio.
De vuelta a la realidad, menos mal que soñar
es gratis, pienso.
martes, 16 de junio de 2020
Contigo.
Sonreír cuando te
veo. Abrazarte cuando estamos juntos. Tenerte cerca y no poder evitar besarte. Estar
contigo y no pensar en otra cosa. Olvidarme de los problemas cuando me haces
reír. Cambiar los días aburridos por divertidos. Estar rodeados de gente pero
seguir siendo tú y yo. Sentirme feliz por poder compartir contigo.
Qué bien le
sientas a mi vida
lunes, 15 de junio de 2020
Vive.
Disfruta de una
conversación con amigos llena de risas y momentos de esos que te sacan una
sonrisa para saber que estás viviendo.
domingo, 14 de junio de 2020
Helado.
Nos conocimos en
extrañas circunstancias, típica noche en la que has salido y conoces a gente nueva,
una conversación y das el teléfono. Al día siguiente te encuentras en el móvil varios Whatsapp de números desconocidos, de personas de las que ni siquiera te acuerdas. Hubo un chico
que me llamó la atención y le contesté, me invitó a salir ese mismo día pero
con la resaca que rondaba en mi cabeza no tenía ni ganas de quedar.
El viernes volvió a intentarlo así que al salir de trabajar fui a casa a darme una ducha y arreglarme un poquito. Le vi, era aún más guapo en persona, me sorprendió que empezáramos a andar sin siquiera saber hacia dónde íbamos. Paró de repente, estábamos frente a una heladería, me preguntó mi sabor favorito y pidió un helado, le estaba pegando un bocado cuando me besó y lo probó desde mi boca. Me dijo “eres el primer mordisco del mejor helado”.
sábado, 13 de junio de 2020
Prioridades.
Como cambia la
vida. Antes lo más importante era beber lo máximo posible, salir de fiesta cada
viernes y cada sábado, hacer cuantas más burradas mejor y locuras ni te cuento.
Engañar a los padres para que así te dejaran salir y hacer vete tú a saber qué.
Ahora lo que más
importa es disfrutar el momento, salir cuando se pueda o cuando te apetezca,
beber lo menos posible para no pasar el domingo con resaca, controlar los gastos
mensuales porque cuesta mucho ganar dinero, viajar cuando se puede y disfrutar
al máximo los momentos con tus amigos o pareja.
Nos cambia la vida igual que las prioridades y ni siquiera nos damos cuenta.
viernes, 12 de junio de 2020
Bucle.
La vida pasa mientras tú estás trabajando. Es lunes y llegas al trabajo más cansado de lo que te fuiste el viernes. El martes, miércoles y jueves piensas en que ojalá fuera ya viernes y lo larga que se está haciendo la semana. Por fin llega el deseado viernes y estás feliz por tener dos días libres. El fin de semana, tu cabeza debate entre salir o descansar en casa, normalmente gana salir aunque sea un ratito porque te lo has ganado después de haber pasado cinco días trabajando. Pero, de repente, llega el domingo y entras en esa depresión en la que te das cuenta de que lo que has estado deseando que llegara toda la semana acaba de terminar. Entramos otra vez en bucle.
jueves, 11 de junio de 2020
Fotos.
El
sol es tan fuerte que la arena arde. Estamos en la playa, bañándonos en el mar
mientras jugamos a las palas.
Nos
encanta darnos unos bañitos y echarnos unas cuantas cervezas en los
chiringuitos para refrescarnos. No hay nada mejor que unos días así para
desconectar de todo.
Un
baño en la piscina del hotel para quitarnos la arena de la playa, una
duchita y a arreglarnos para dar un paseo por el paseo marítimo, parar en mitad
y echarnos un cóctel, y si no estamos muy cansados aprovechar para ir a algún
pub o discoteca.
Me encantan las fotos e intento hacer muchas para recordar el viaje y todo lo que hicimos en él, y de paso subir alguna a mis redes sociales.
Fotos con olor a sal.
miércoles, 10 de junio de 2020
Sofá.
No
sabéis lo bien que me siento sólo con poder tumbarme a su lado en el sofá
mientras vemos cualquier cosa en la televisión. Esa tranquilidad que me aportan
esos momentos relajados con él mientras podemos abrazarnos y escuchar nuestras
respiraciones. Esa sonrisa que me sale cuando ponemos esa película que tanto
tiempo hemos tardado en buscar y con la que tan solo tarda cinco minutos en
estar con los ojos cerrados.
Podría acostumbrarme a ello y no cansarme nunca.
martes, 9 de junio de 2020
Sorpresa.
Me siento paralizada. Ayer no fue un día fácil,
todo terminó y aún no entiendo el porqué. Tanto tiempo vivido, tanto compartido
y ahora todo se desvanece. Unas terribles ganas de llorar entran en mí, las
lágrimas asoman y tengo una gran sensación de vacío. Lo fue todo durante años y
ahora no es nada. Fue toda una sorpresa descubrir sus sentimientos reales hacía
mi, le culpo pensando que si hubiera sido sincero antes quizás yo me hubiera
ahorrado muchos sentimientos pero lo cierto es que seguía sintiendo hacía él, y
me temo que seguiría haciéndolo durante un tiemp
lunes, 8 de junio de 2020
Nieve.
Es enero, hemos decidido pasar un fin de semana
en la nieve. Íbamos a esquiar o al menos a intentar caernos lo menos posible.
Alquilamos el equipo y tomamos unas clases antes de empezar. No tengo idea de
esquiar y lo que menos quiero es partirme la crisma.
Lo he intentado unas veinte veces y no hago
nada más que empezar cuando ya me he caído. Mis amigos se ríen de mí, menos mal
que dijimos que no íbamos a hacerlo para no desmotivarnos. A ellos se les da
bastante bien, y yo decido parar y observar como lo hacen. Me gusta mucho más verles
tirarse, frenar y girar que verme en el suelo haciendo el ridículo.
A
la hora de comer, vamos a uno de los restaurantes que tienen allí y
descansamos. Como mis amigos han visto que soy un cero a la izquierda esquiando,
después de comer decidimos coger unos donuts, siempre me decían que me tirara
la primera porque al final se tiraban después, me pillaban y terminábamos
chocando unos con otros. También cogimos unas bicicletas de nieve con las que
hicimos carreras. Me dolía la cara de tanto reír.
Anochecía
pronto y al terminar de tirarnos unas cuantas bolas de nieve, decidimos volver
a casa. Necesitábamos descansar, y al menos yo iba a tener unas horribles
agujetas durante días.
domingo, 7 de junio de 2020
Dolor.
Tengo frío, tiemblo. Fuera hay 25 grados. Será
un resfriado, pienso. Me han fallado, estoy decepcionada y agotada, en tan poco
tiempo he pasado por tanto. Me siento triste porque cuando piensas que todo es
perfecto de nuevo algo vuelve a romperte. Tantas veces he tenido nuevos comienzos
que no solo me dan miedo los finales, también los inicios porque no sabes si
van a volver a destruirte.
Lo entiendo, no es un resfriado lo que siento, es dolor.
sábado, 6 de junio de 2020
Obsesión.
Éramos
novios pero quedaba mucho más con mis amigas que con él, tenía muchos detalles y
se notaba que le gustaba pero había algo que me hacía desconfiar. Al
tiempo lo descubrí, era enfermizo, si me iba a la biblioteca a hacer un trabajo
con compañeros de clase tenía que decirle a cada momento qué hacía. Si
estábamos un sábado por la noche en cualquier sitio y entablaba conversación
con conocidos, ponía morros. Si hablaba y era cariñosa con sus amigos, me
gustaban.
Perdí
muchas amistades y le eché la culpa a él, cuando verdaderamente la culpable
había sido yo por hacerle caso. Llegó un momento en el que no pude más y le dejé, ni siquiera sé si realmente alguna vez le quise.
Pasaron
meses, en los que conocí a un chico, me gustaba e intentaba quedar lo máximo
posible con él, era feliz. Una noche al volver de fiesta en su coche, él se dio
cuenta de que alguien nos seguía, yo no veía nada así que pensé que estaba
bromeando y seguimos el camino. Al llegar a casa, estuvimos un rato más
hablando y besándonos, se nos había hecho demasiado corta la noche y necesitábamos
más. Al mirar por el retrovisor él vio una sombra de alguien acercándose. Cuál
fue mi sorpresa al ver a mi ex con ganas de pelea y gritando “ella es mía”.
Sabía
que siempre había estado obsesionado, pero después de tanto tiempo pensaba que
se habría olvidado de mi, al igual que yo hice de él. No fue así, pero después
de esa noche no supe más de él y yo lo agradezco.
viernes, 5 de junio de 2020
Juego.
Terminaba
el verano y comenzaba un nuevo curso, en el pueblo se rumoreaba que había
venido a vivir una nueva familia.
Era
el primer día de instituto y nuestro último curso si todo salía bien. Mis
amigos y yo quedamos como siempre para ir a clase, llegamos pronto así que
estuvimos charlando fuera hasta que llegara la hora de entrar y sonara el
timbre. De repente, mis amigos se alejaron dejándonos a algunos de lado, venían
tres chicos, no sabía quiénes eran pero entonces me acordé de que vendría gente
nueva. Eran guapísimos, morenos y con ojos azules, se parecían mucho entre
ellos.
Entramos
en clase y nos sentamos con quien quisimos pero como siempre, los profesores
nos cambiaron y nos sentaron por orden de lista. Me tocó sentarme con el chico
nuevo, Marco. Intenté hablar con él pero no me hacía mucho caso, parecía tímido
aunque a ratos me vacilaba, era un poco raro.
Pasó
un mes y mi compañero de pupitre empezó a juntarse con nosotros, era encantador
con mis amigos, se reía a carcajadas con ellos pero también se metía en muchos
problemas. En clase, había días que iba, otros no, algunas horas estaba y otras
desaparecía, algo se traía entre manos pero no era asunto mío.
Yo
empecé a jugar a su mismo juego, si quería estar con mis amigos pero no conmigo
no iba a hacer nada para que cambiara de opinión. Él no había tenido intención de conocerme desde el primer momento y me estaba tratando mal, con estar con mi gente de siempre tenía
suficiente.
Mis
amigas y yo apostábamos sobre con quien iba a ligar ese fin de semana el nuevo.
Desde que estaba allí, Cada sábado que salíamos ligaba con una chica diferente y
se marchaba con ellas, mis amigos le alababan y envidiaban a partes iguales,
era todo un machito. Si eso lo hacemos nosotras, seguro que nos tratarían de
guarras. Estábamos de fiesta y las chicas se arremolinaban entre todos nosotros,
las chicas y yo nos acercábamos y les dábamos conversación, parecía que éramos
amigas de toda la vida.
Empezó
a sonar “tusa” y nos fuimos a la pista de baile, nos encantaba. No sabíamos bailar pero
hacíamos lo que podíamos, nos sorprendió ver a nuestros amigos acercarse a
bailar con nosotras y entre todos perreamos y reímos. Después de ese baile,
siguieron muchos más, hasta que Marco me cogió del brazo y me sacó fuera.
No
sé si fue el alcohol, pero habló conmigo de una forma muy sincera. Me explicó
que su familia se había mudado porque tenían problemas económicos y aquí su
padre había encontrado trabajo, me dijo que su madre estaba enferma pero que se
curaría, se disculpó por haber sido tan cortante conmigo, y me sorprendió
cuando me dijo que no quería enamorarse, que con todas esas chicas con las que
se había ido los fines de semana no habían significado nada y que se iba con
ellas para acercarlas a casa y él se iba a la suya (no sabía si creerme esa
parte o no), que se saltaba clases para no torturarse conmigo... Ahí terminó la
conversación, me besó.
Habíamos jugado a torturarnos cuando en verdad queríamos amarnos.
jueves, 4 de junio de 2020
Verano.
Me encanta como suena la mezcla de nuestras risas y el sonido del agua. Hemos decidido pasar el día juntas y alquilar una barca mientras tomamos el sol. Estamos cantando la canción del verano tan mal que nos suena hasta bien. Las cervezas se calientan, los hielos se derriten y el sandevid se acaba. Está atardeciendo mientras pienso lo afortunada que soy de poder tener tiempo libre, un plan con amigas y muchas risas. Soy feliz por momentos que dan la vida.
Ojalá verano siempre.
miércoles, 3 de junio de 2020
Alergia.
Es primavera, la alergia me está matando. Me
lloran los ojos y no sé si es por el escozor o por cómo me trata la vida. Me
pica la nariz y no paro de estornudar, quizás por como apesta el mundo en
algunos momentos. Me cuesta respirar, me ahogo, puede que por los problemas que
rondan en mi cabeza y la ansiedad que eso provoca.
martes, 2 de junio de 2020
Festival.
Es verano, estoy de festival con mis amigos en
un sitio de playa, está abarrotado de gente. Nos alojamos en un apartamento que
pilla a diez minutos del festival, y para tres días que dura y sólo ir para
ducharnos y cambiarnos de ropa, suficiente.
Entre un grupo y otro no hay descanso, hay
varios escenarios y ya nos hemos recorrido todos, no paramos de bailar, de
cantar y de beber cerveza. Si no nos gusta algún grupo de música nos vamos a
seguir bebiendo a la playa y de paso nos refrescamos en el mar. Os diría que
ojalá la vida fuera esto pero no creo que pudiera vivir para contarlo.
Hemos
conocido a gente de todas las ciudades, incluso nos hemos hecho amigos de un
grupito bastante majo que acampa en la playa. Había un chico con el pelo castaño
con algún que otro reflejo más clarito por el sol, lo tenía largo aunque lo
llevaba recogido en un moño, estaba fuerte pero no fuerte de ir todos los días
al gimnasio. Sus ojos eran marrones, su boca finita y sus dientes perfectos.
Durante
todo el día noté miradas suyas hacia mí e intención de querer acercarse, quizás
porque me había obsesionado con él. Mi intuición no fallaba, vino hacia mí
diciéndome “¿qué tal guapa? No hemos hablado aún tú y yo”. Me derretí,
iniciamos una conversación en la que estaba histérica, poco a poco me fui
relajando, nos reíamos juntos y entonces surgió, me besó. Estábamos rodeados de
amigos que nos miraban con la boca abierta así que decidimos alejarnos e ir a
un sitio más tranquilo.
Fuimos
a una pequeña cala donde no había nadie, él había veraneado más veces allí y
conocía aquello a la perfección. Nos bañamos juntos, jugamos con el agua y nos besamos, nos
deseábamos y dimos rienda suelta a la pasión llegando los dos al clímax. Esa noche
ninguno de los dos volvimos con nuestros amigos.
Éramos
de dos ciudades distintas que estaban a unos 120 kilómetros, yo estaba dispuesta
a recorrerlos, y era el momento de hablar. Pensé que iba a entusiasmarle la
idea, tampoco estábamos tan lejos y aunque cada uno tenía cosas que hacer
podríamos vernos algún fin de semana, mientras se lo decía estaba de los nervios y todo hubiese estado bien si él no me hubiera contestado con una negativa.
“Me encantas pero no busco nada serio, prefiero ser un alma libre”.
lunes, 1 de junio de 2020
Puñaladas y likes.
domingo, 31 de mayo de 2020
Arriesga.
No
soy de tener relaciones serias, me gustan mucho más los líos de una noche,
conocer a gente y aprender de ellas a corto plazo.
Estoy
en una fiesta, no conozco a nadie, mis amigas se retrasan y a mí se me acerca
un tío, mantenemos una conversación y me gusta. Me entero de que es un antiguo
lío de una amiga así que directamente lo descarto.
No
sé como ha sucedido pero hemos acabado siendo amantes, quiero compartir más
cosas con él pero estoy tan bien soltera que me niego, Le dije a mi amiga y
confidente, su contestación me hizo abrir los ojos.
“Nos
creemos muy modernos por querer tener pareja sin llamarlo pareja, pero al final
buscamos lo mismo que el resto de la humanidad, alguien que nos quiera para
toda la vida.”
sábado, 30 de mayo de 2020
Infiel.
Estoy soltera, mi universo son mis amigas y mi trabajo, de vez en cuando uso Tinder, no hay nada como darse una alegría en el cuerpo y sentirse de maravilla. Sólo lo uso cuando él no quiere pasar la noche conmigo, siempre es el que tiene excusas, está casado y yo cansada.
Nuestros
encuentros son esporádicos, nunca hemos tenido citas por si algún conocido nos ve
juntos, siempre es miedo pero también perversión. Tenemos una conexión genial,
esa que es difícil de encontrar pero no puedo más. No quiero ser un segundo
plato que no puede convertirse en un primero, le dejé.
Ha
pasado una semana y he quedado con mis amigas. Estamos en una terraza y de
repente le he visto pasar por nuestro lado, va con su mujer y evitamos nuestras
miradas. Llegó la noche y me llamó por teléfono “joder, qué bien se nos daba
destruir el mundo juntos” me dijo, quería verme y yo directamente colgué. Era lo
mejor.
viernes, 29 de mayo de 2020
Distancia.
jueves, 28 de mayo de 2020
El verano de nuestra vida.
Era el último día de instituto, nos graduábamos
y nuestros caminos se dividían. Empezaba el verano y debíamos aprovecharlo.
Teníamos las vacaciones planeadas, nos iríamos
a la playa el grupo de amigos por primera vez, iríamos a la piscina y haríamos
barbacoas en el campo de algunos colegas, no había fin de semana que nos
quedáramos en casa, era momento de emborracharse y bailar por las noches, se
nos hacía de día y parecía que sólo habían pasado cinco minutos.
El fin de verano llegó, y con él las despedidas. Lloramos juntos mientras reíamos a carcajadas, el verano se proyectaba en nuestra mente y era irremediable sonreír. Sabíamos que nos volveríamos a reencontrar, al fin y al cabo todos nos íbamos pero también salíamos del mismo lugar de partida, nuestro hogar.
miércoles, 27 de mayo de 2020
Copas de vino.
Se hace de noche, llevo desde mediodía con mis
amigas bebiendo copas de vino. Se supone que íbamos a echarnos la típica antes
de comer pero el alcohol ganaba, había decidido que teníamos que seguir
consumiendo y nosotras no habíamos puesto resistencia.
Intentábamos vernos lo máximo posible, pero el
tiempo había hecho que cambiáramos y cada vez nos distanciáramos más. Elena vivía fuera, Laura trabajaba tanto que no tenía tiempo y si lo tenía prefería descansar, María se había echado novio y Alba hacía dos meses que se había casado, Beatriz no tenía un grupo de amistad fijo, nosotras éramos sus amigas de siempre pero no por ello siempre nos escogía.
Cuando nos juntábamos era como si nada hubiera cambiado, no nos veíamos mucho pero eso no significaba que la confianza se perdiera, al revés cada vez teníamos más que contarnos y más que celebrar. Las conversaciones eran intensas, siempre salía a relucir alguna persona que había estado de paso en nuestra vida, y si os soy sincera, siempre cotilleábamos y poníamos verde a alguien. No siempre era igual, pero lo que nunca cambiaba era nuestro buen rollo, y esa forma que teníamos de ponerle una cara sonriente a la vida estando juntas.
Y, ahí estaba yo con mis cinco amigas, todas borrachas en medio del bar, riendo, recordando lo importante que era juntarnos, y diciéndonos lo mucho que nos queríamos.
martes, 26 de mayo de 2020
Detalles.
Es viernes, estoy en el trabajo, me quedan dos
horas para salir y tengo la sensación de que se van a hacer interminables, no
es que tenga algún plan, ni siquiera tengo para este fin de semana. Sólo
levantarme tarde, no quitarme el pijama, echarme la manta casi hasta la cabeza
y poner algo en Netflix.
La comida basura iba a reinar ese fin de
semana, no me apetecía cocinar y tampoco es que me gustara, así que no había
nada mejor que hacer una llamada y ahorrarte manchar la cocina. Había comprado
provisiones en el supermercado y me pasaría la tarde comiendo snacks.
El martes fue mi cumpleaños, todo mi círculo de
amistad me felicitó. Tenía pensado hacer una celebración con ellos el sábado,
además hacía tiempo que no nos veíamos y no había nada como salir a cenar,
echarte unas cervezas y empalmar con unas copas hasta las tantas de la mañana.
No podría ser este año, la mayoría de mis amigos ya tenían planes por lo que
decidí no celebrar mis 25 años.
Estaba deprimida, pensando en cómo había
llegado a pasar un cumpleaños tan sola. Para mi sorpresa, me llamaron dos
amigas por videollamada, no sé cuál sería mi aspecto, tampoco me importaba,
tenía la suficiente confianza con ellas como para que me dijeran que estaba
horrible y que tenía unas ojeras tan grandes que me llegaban a los pies. Son
muy sinceras, es su virtud y yo las quiero así.
A la hora de colgar con ellas, se presentaron en mi casa con una mochila en la espalda y un pijama dentro. Me habían visto tan off en la llamada que lo habían organizado todo muy deprisa, ya tenían decidido que íbamos a hacer maratón de Harry Potter, habían comprado palomitas, chuches y helado. Tuvimos noche de confesiones, descubrimos más de nosotras mismas, y nos dormimos casi de día. No hacíamos una fiesta pijama desde hacía años y, habían tenido el detalle de presentarse en mi casa para hacerme sonreír, fue mi mejor regalo de cumpleaños y una de las noches con más risas de mi vida.
lunes, 25 de mayo de 2020
Perder la cabeza.
Soy
una mujer sin rumbo fijo, intento viajar lo máximo posible, si no encuentro un
trabajo en mi ciudad me mudo sin miedo, los trabajos no me duran más de un año,
siempre terminan aburriéndome soberanamente. He trabajado como dependienta en
tiendas de ropa, también en perfumerías en las que incluso he maquillado a
clientas, he ayudado a wedding planner a organizar las mejores bodas, he
trabajado en oficinas en las que estar durante ocho horas en un ordenador llega
a ser desmotivador, he sido azafata de eventos e incluso he llegado a ser
camarera. Ninguno de esos trabajos me ha llenado lo suficiente.
Ahora
estoy en modo standby, necesito tiempo para mí y he logrado convencer a una
amiga para hacer una escapada este fin de semana a Oporto.
En
cuanto llegamos al hotel, fuimos a hacer turismo por la zona, reímos, hicimos
el tonto y muchas fotografías para recordar. Nos subimos en el tan famoso
tranvía y conocimos a un grupo de chicos de por allí, nos fueron enseñando su
ciudad, e incluso lugares escondidos que por nosotras mismas ni hubiéramos
conocido y que eran preciosos.
Fue
un viaje especial, lo que iba a ser una escapada de dos amigas se convirtió en
salidas en grupo durante todo el fin de semana, estuvimos de fiesta en las
mejores discotecas de por allí, llegó a tal punto nuestro nivel de alcohol que
empezamos a perder la cabeza. Mi amiga y yo salimos corriendo de la discoteca,
los chicos nos siguieron sin entender nada. Fuera estaba amaneciendo y la playa
estaba cerca, cuando llegamos a ella mi amiga y yo nos quitamos toda la ropa y
nos bañamos desnudas en el mar. Los que se habían convertido en nuestros amigos
nos miraban atónitos y nos decían que saliéramos que nos podrían multar, pero
fue al revés nosotras desde el agua les pudimos convencer de que se bañaran con
nosotras y así fue.
Cuando
salimos del agua y nos vestimos era domingo, y teníamos que volver a la
realidad, nos despedimos de ellos y les invitamos a ir a nuestra ciudad cuando
ellos quisieran. En el coche de camino de vuelta no paramos de hablar sobre el
viaje, y lo perfecto que había sido, de fondo se escuchaba una canción de
Extremoduro que decía "me inventé mil maneras de perder la cabeza es más
sencillo así". No paramos de reír, era la historia de nuestro viaje y
sobre todo de mi vida en una frase.
domingo, 24 de mayo de 2020
Fuegos artificiales.
Era una noche de verano en el pueblo de mis
abuelos, llevo yendo desde pequeña así que conozco a toda la gente de mi edad y
siempre que voy quedo con ellos. Es un pueblo pequeño pero muy turístico, sobre todo
en fiestas.
Estábamos
de fiesta en una de las dos discotecas que hay, cuando de repente un chico se
acercó a mí y me besó. No dejé que se fuera sin antes darle un tortazo, no sabía
quién era, tampoco me interesaba pero nadie me besa y mucho menos sin yo
consentirlo antes. Me fui a casa en cuanto la gente de alrededor me
tranquilizó, no tenía más ganas de fiesta.
Al
día siguiente salimos de nuevo, echaba mucho de menos a mis amigos de aquí y
tampoco iba a arruinar mi viaje al pueblo por un impresentable al que
probablemente no volvería a ver. No fue el caso, estaba esperando a mis amigos
cuando se paró en seco, me miró esperando que yo le dijera algo, se dio cuenta
de que no iba a hacerlo así que se acercó a mí y para mi sorpresa me pidió
disculpas, me dijo que la noche anterior sus amigos le retaron porque les había
dicho que yo le atraía. Se me hizo rara tanta sinceridad, no llevábamos
hablando ni medio minuto.
No
sé como ocurrió, pero seguimos hablando mientras andábamos, al principio
intenté deshacerme de él pero viendo que era imposible, le seguí el juego
pensando que al rato se iría. Mi pensamiento falló, estuvimos toda la noche
juntos, con mis amigos. Me di cuenta de que su conversación, su personalidad e
incluso su físico me gustaban y que al igual que yo le atraía a él, él me
atraía a mí.
Nos dimos los números de teléfono, nos escribimos durante todo el día hasta que llegó la hora en la que habíamos quedado. Nos gustábamos, y al menos yo quería aprovechar la oportunidad de estar juntos. No me arrepiento de haber pasado los pocos días que me quedaban en el pueblo con él, divirtiéndonos y conociéndonos intensamente pero cuando llegó la última noche, la noche de los fuegos artificiales, la noche en la que íbamos a ir al mejor mirador para poder disfrutar de las vistas, de nosotros y de nuestros cuerpos, sentí una enorme tristeza, esa era nuestra despedida.
sábado, 23 de mayo de 2020
Lagunas.
Estábamos en una casita rural, la habíamos
alquilado entre amigos para sobrellevar el trabajo y el caluroso verano, y por
supuesto para poder pasar algo más de 3 horas juntos.
La casa estaba pegada a una laguna en la que podríamos bañarnos de forma privada, disfrutar de un baño con una cerveza en la mano, salir del agua y comer de la barbacoa que teníamos al lado, o incluso bañarnos desnudos. No necesitaríamos nada más, sólo nuestra compañía.
Íbamos
a pasar una semana allí, y lo que todo parecía que iba a ser maravilloso,
empezó a ponerse feo cuando uno se duchaba y después no limpiaba el baño
quedando todo mojado, cuando otro no hacía nada más que comer sin dejar comida
a los demás, cuando todos parecíamos señoritos y pensábamos que teníamos
servicio de limpieza (ni os imagináis la basura y suciedad que eso abarcaba).
Empezaron las discusiones, ahí supe que el resto de días de convivencia se
harían largos, aunque sólo quedaban dos.
¿Sabéis eso de que en todos los grupos hay una persona conciliadora? Es real, justo la persona que no supo hasta última hora si podría acompañarnos en el viaje fue la que movió cielo y tierra para que entre todos volviera la buena armonía, y lo consiguió. No fueron las vacaciones perfectas pero si de las más especiales.
viernes, 22 de mayo de 2020
Cohibida.
Él es encantador, tiene sus cosas pero, ¿quién
no las tiene? Nos enfadamos por cualquier tontería pero al fin y al cabo eso es
el amor, disfrutar de los buenos momentos y aguantar en los malos, o al menos eso
es lo que pensaba.
Hubo un momento en el que apenas podía hablar
por mí misma, ni siquiera hacer o actuar como yo quería por el hecho de que él
terminaba enfadado. Dejaba de hablarme, me bloqueaba pero al cabo de unos días
hablábamos y todo volvía estar igual. Estas escenas cada vez eran más
repetitivas. Se lo decía a mis amigas, necesitaba desahogarme, escuchar qué me aconsejaban pero sobre todo
necesitaba entender porqué.
Mis amigas siempre me decían que parara, que me
valorara mucho más, que no dejara que nadie me dijera qué puedo decir o hacer, se
quejaban de que era débil, que el día menos pensado él podía acabar conmigo, no
hablo de daño físico pero si psicológico. Y llegó el día en el que lo entendí, supe
que no era la misma persona, que él me había cambiado, que él me había cohibido tanto que ni yo misma me había dado cuenta. Había tardado demasiado en entenderlo.
jueves, 21 de mayo de 2020
Soledad.
Estoy viendo una serie, en ella hay cuatro
amigos. Cada uno tiene un problema distinto, pueden apoyarse los unos con los
otros, sin embargo no lo hacen, no cuentan con nadie y se los tragan, incluso
me atrevería a decir que se les indigestan los problemas. No están solos, se
tienen los unos a los otros pero no saben apreciarlo, prefieren la soledad.
Cuando os hablo de soledad, me refiero al hecho de no querer implicar a nadie en nuestros asuntos, a dependencia emocional, a sentir tristeza. Disfrutad de la gente que tenéis alrededor, de vuestros amigos y familia, y de vuestra soledad, porque aunque a veces sintamos miedo con ella, debemos saber estar solos y convivir con nosotros mismos.
“Aprende a amar la soledad; pero acepta siempre
con gusto las interrupciones. El amor a la soledad es propio de todas las vidas
triunfadoras.” Noel Clarasó
miércoles, 20 de mayo de 2020
Compromiso.
¿Quién no ha sentido alguna vez miedo al
compromiso? Yo me pido primer. Conocer a una persona que te atrae a primera
vista pero por la cual no moverías un dedo para acercarte a ella. Hay tantas causas
para que esto ocurra… Tener un trauma de
una relación fallida, haber estado en medio de un fracaso amoroso, no estar
preparado para algo nuevo, creer que esa no es la persona adecuada para
nosotros o incluso el miedo a perder nuestra libertad.
“Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar,
piensa. Antes de criticar, espera. Antes de rezar, perdona. Antes de abandonar,
intenta.” Ernert Hemingway
martes, 19 de mayo de 2020
Fracaso.
“Que el miedo a fracasar no te impida intentar”
Hay días en los que el miedo me supera. Ese
miedo a no saber, a no actuar bien, a las críticas, a equivocarme, a perder.
Otros días me levanto pensando que puedo con todo, que soy más fuerte de lo que
pienso, que si caigo me levanto más rápido de lo que caí, que nada puede
detenerme y sobre todo que puedo ser feliz con lo que tengo.
Leo libros de gente que se enamora, que cae en
tentaciones, que ante dificultades siempre le echan ganas y fuerza, todas son
historias en las que sus protagonistas terminan felices y comiendo perdices, y después me digo: ¿y yo?
¿yo podría tener esa vida? A lo que me respondo: claro que sí, sólo hay que
tener mucha, muchísima confianza en uno mismo, sonreír y echarle ganas a la
vida.
lunes, 18 de mayo de 2020
Change.
Cuando
pienses que no puedes más, es el
momento exacto de dejar de pensar con la cabeza y pensar con el corazón. Hay
que verle el lado positivo a las cosas y saber que si algo malo pasa es porque
siempre viene algo mejor, aunque tarde en llegar. Sigue el camino con una
sonrisa, es lo que te hará diferente a los demás.
“Los
grandes cambios siempre vienen acompañados de una grande sacudida. No es el fin
del mundo, es el inicio de uno nuevo”.
domingo, 17 de mayo de 2020
Gente que viene y bah.
sábado, 16 de mayo de 2020
Antes de morir, vive.
viernes, 15 de mayo de 2020
Déjà vu.
jueves, 14 de mayo de 2020
Tiempos de pandemia
He pensado que tras años sin publicar y en las circunstancias que tenemos en la actualidad, quizás sería conveniente echarle imaginación y retomar todo esto. Con la pandemia tan grande que existe, el estado de alarma y la crisis económica que se avecina, pienso que esto será un buen método para desconectar. Aquí no pienso entrar en política ni en si las cosas están bien hechas o no.







































