domingo, 31 de mayo de 2020

Arriesga.

No soy de tener relaciones serias, me gustan mucho más los líos de una noche, conocer a gente y aprender de ellas a corto plazo.

Estoy en una fiesta, no conozco a nadie, mis amigas se retrasan y a mí se me acerca un tío, mantenemos una conversación y me gusta. Me entero de que es un antiguo lío de una amiga así que directamente lo descarto.

                                           

No sé como ha sucedido pero hemos acabado siendo amantes, quiero compartir más cosas con él pero estoy tan bien soltera que me niego, Le dije a mi amiga y confidente, su contestación me hizo abrir los ojos.

“Nos creemos muy modernos por querer tener pareja sin llamarlo pareja, pero al final buscamos lo mismo que el resto de la humanidad, alguien que nos quiera para toda la vida.”

Sólo necesité eso para arriesgar y ganar.

sábado, 30 de mayo de 2020

Infiel.

Estoy soltera, mi universo son mis amigas y mi trabajo, de vez en cuando uso Tinder, no hay nada como darse una alegría en el cuerpo y sentirse de maravilla. Sólo lo uso cuando él no quiere pasar la noche conmigo, siempre es el que tiene excusas, está casado y yo cansada.

Nuestros encuentros son esporádicos, nunca hemos tenido citas por si algún conocido nos ve juntos, siempre es miedo pero también perversión. Tenemos una conexión genial, esa que es difícil de encontrar pero no puedo más. No quiero ser un segundo plato que no puede convertirse en un primero, le dejé.

                                           

Ha pasado una semana y he quedado con mis amigas. Estamos en una terraza y de repente le he visto pasar por nuestro lado, va con su mujer y evitamos nuestras miradas. Llegó la noche y me llamó por teléfono “joder, qué bien se nos daba destruir el mundo juntos” me dijo, quería verme y yo directamente colgué. Era lo mejor.



viernes, 29 de mayo de 2020

Distancia.

Este chico había sido todo un descubrimiento, el último curso de instituto había sido un vaivén de emociones. Mucho que estudiar, poco tiempo, y de repente él. Me escribió en una red social, miré su perfil antes de contestar, no parecía un pervertido, tampoco era mi tipo pero era domingo por la tarde y yo estaba aburrida.

Pasó el tiempo, nos dimos los números de teléfono y se hizo rutina el hablar durante horas por mensajes, empezó a gustarme en el mismo momento en el que parecía que él me ignoraba. Decidí atreverme y quedar con él, aceptó y desde ese primer encuentro todo cambió para bien y empezamos a salir.

Pasaron meses, pasó el verano y llegó el momento de irnos a la universidad. No iríamos a la misma ciudad ni estudiaríamos lo mismo. Estábamos genial, cada día más compenetrados y más enamorados, pero llegó ese miedo a la distancia y a que todo se rompiera. No podríamos vernos tan a menudo y quizás dos fines de semanas al mes no sería suficiente. ¿Y si conocíamos a otras personas y nos gustaban? No tenía pensado tener algo más de una amistad, pero no sería la primera persona a la que le pasara. Podríamos no saber compaginar nuestros estudios con nosotros y, nuestra relación ir a menos. Fue todo lo contrario, en su lugar crecimos y todo fue a más. No había día que no nos llamáramos por teléfono e hiciéramos videollamada contándonos el día, no teníamos secretos, y cada vez que podíamos nos veíamos, yo iba al lugar donde él estudiaba o él venía al mío, y si no era así nos veíamos en casa, donde apostamos por lo nuestro y donde íbamos a ganar la apuesta.

jueves, 28 de mayo de 2020

El verano de nuestra vida.

Era el último día de instituto, nos graduábamos y nuestros caminos se dividían. Empezaba el verano y debíamos aprovecharlo.

Teníamos las vacaciones planeadas, nos iríamos a la playa el grupo de amigos por primera vez, iríamos a la piscina y haríamos barbacoas en el campo de algunos colegas, no había fin de semana que nos quedáramos en casa, era momento de emborracharse y bailar por las noches, se nos hacía de día y parecía que sólo habían pasado cinco minutos. 

El fin de verano llegó, y con él las despedidas. Lloramos juntos mientras reíamos a carcajadas, el verano se proyectaba en nuestra mente y era irremediable sonreír. Sabíamos que nos volveríamos a reencontrar, al fin y al cabo todos nos íbamos pero también salíamos del mismo lugar de partida, nuestro hogar.



miércoles, 27 de mayo de 2020

Copas de vino.

Se hace de noche, llevo desde mediodía con mis amigas bebiendo copas de vino. Se supone que íbamos a echarnos la típica antes de comer pero el alcohol ganaba, había decidido que teníamos que seguir consumiendo y nosotras no habíamos puesto resistencia.

Intentábamos vernos lo máximo posible, pero el tiempo había hecho que cambiáramos y cada vez nos distanciáramos más. Elena vivía fuera, Laura trabajaba tanto que no tenía tiempo y si lo tenía prefería descansar, María se había echado novio y Alba hacía dos meses que se había casado, Beatriz no tenía un grupo de amistad fijo, nosotras éramos sus amigas de siempre pero no por ello siempre nos escogía.

Cuando nos juntábamos era como si nada hubiera cambiado, no nos veíamos mucho pero eso no significaba que la confianza se perdiera, al revés cada vez teníamos más que contarnos y más que celebrar. Las conversaciones eran intensas, siempre salía a relucir alguna persona que había estado de paso en nuestra vida, y si os soy sincera, siempre cotilleábamos y poníamos verde a alguien. No siempre era igual, pero lo que nunca cambiaba era nuestro buen rollo, y esa forma que teníamos de ponerle una cara sonriente a la vida estando juntas.

Y, ahí estaba yo con mis cinco amigas, todas borrachas en medio del bar, riendo, recordando lo importante que era juntarnos, y diciéndonos lo mucho que nos queríamos.



“A veces una copa de vino es toda la terapia que necesitas.”


martes, 26 de mayo de 2020

Detalles.

Es viernes, estoy en el trabajo, me quedan dos horas para salir y tengo la sensación de que se van a hacer interminables, no es que tenga algún plan, ni siquiera tengo para este fin de semana. Sólo levantarme tarde, no quitarme el pijama, echarme la manta casi hasta la cabeza y poner algo en Netflix.

La comida basura iba a reinar ese fin de semana, no me apetecía cocinar y tampoco es que me gustara, así que no había nada mejor que hacer una llamada y ahorrarte manchar la cocina. Había comprado provisiones en el supermercado y me pasaría la tarde comiendo snacks.

El martes fue mi cumpleaños, todo mi círculo de amistad me felicitó. Tenía pensado hacer una celebración con ellos el sábado, además hacía tiempo que no nos veíamos y no había nada como salir a cenar, echarte unas cervezas y empalmar con unas copas hasta las tantas de la mañana. No podría ser este año, la mayoría de mis amigos ya tenían planes por lo que decidí no celebrar mis 25 años.

Estaba deprimida, pensando en cómo había llegado a pasar un cumpleaños tan sola. Para mi sorpresa, me llamaron dos amigas por videollamada, no sé cuál sería mi aspecto, tampoco me importaba, tenía la suficiente confianza con ellas como para que me dijeran que estaba horrible y que tenía unas ojeras tan grandes que me llegaban a los pies. Son muy sinceras, es su virtud y yo las quiero así.

A la hora de colgar con ellas, se presentaron en mi casa con una mochila en la espalda y un pijama dentro. Me habían visto tan off en la llamada que lo habían organizado todo muy deprisa, ya tenían decidido que íbamos a hacer maratón de Harry Potter, habían comprado palomitas, chuches y helado. Tuvimos noche de confesiones, descubrimos más de nosotras mismas, y nos dormimos casi de día. No hacíamos una fiesta pijama desde hacía años y, habían tenido el detalle de presentarse en mi casa para hacerme sonreír, fue mi mejor regalo de cumpleaños y una de las noches con más risas de mi vida.



lunes, 25 de mayo de 2020

Perder la cabeza.

Soy una mujer sin rumbo fijo, intento viajar lo máximo posible, si no encuentro un trabajo en mi ciudad me mudo sin miedo, los trabajos no me duran más de un año, siempre terminan aburriéndome soberanamente. He trabajado como dependienta en tiendas de ropa, también en perfumerías en las que incluso he maquillado a clientas, he ayudado a wedding planner a organizar las mejores bodas, he trabajado en oficinas en las que estar durante ocho horas en un ordenador llega a ser desmotivador, he sido azafata de eventos e incluso he llegado a ser camarera. Ninguno de esos trabajos me ha llenado lo suficiente.

Ahora estoy en modo standby, necesito tiempo para mí y he logrado convencer a una amiga para hacer una escapada este fin de semana a Oporto.

En cuanto llegamos al hotel, fuimos a hacer turismo por la zona, reímos, hicimos el tonto y muchas fotografías para recordar. Nos subimos en el tan famoso tranvía y conocimos a un grupo de chicos de por allí, nos fueron enseñando su ciudad, e incluso lugares escondidos que por nosotras mismas ni hubiéramos conocido y que eran preciosos.

Fue un viaje especial, lo que iba a ser una escapada de dos amigas se convirtió en salidas en grupo durante todo el fin de semana, estuvimos de fiesta en las mejores discotecas de por allí, llegó a tal punto nuestro nivel de alcohol que empezamos a perder la cabeza. Mi amiga y yo salimos corriendo de la discoteca, los chicos nos siguieron sin entender nada. Fuera estaba amaneciendo y la playa estaba cerca, cuando llegamos a ella mi amiga y yo nos quitamos toda la ropa y nos bañamos desnudas en el mar. Los que se habían convertido en nuestros amigos nos miraban atónitos y nos decían que saliéramos que nos podrían multar, pero fue al revés nosotras desde el agua les pudimos convencer de que se bañaran con nosotras y así fue.

Cuando salimos del agua y nos vestimos era domingo, y teníamos que volver a la realidad, nos despedimos de ellos y les invitamos a ir a nuestra ciudad cuando ellos quisieran. En el coche de camino de vuelta no paramos de hablar sobre el viaje, y lo perfecto que había sido, de fondo se escuchaba una canción de Extremoduro que decía "me inventé mil maneras de perder la cabeza es más sencillo así". No paramos de reír, era la historia de nuestro viaje y sobre todo de mi vida en una frase.


domingo, 24 de mayo de 2020

Fuegos artificiales.

Era una noche de verano en el pueblo de mis abuelos, llevo yendo desde pequeña así que conozco a toda la gente de mi edad y siempre que voy quedo con ellos. Es un pueblo pequeño pero muy turístico, sobre todo en fiestas.

Estábamos de fiesta en una de las dos discotecas que hay, cuando de repente un chico se acercó a mí y me besó. No dejé que se fuera sin antes darle un tortazo, no sabía quién era, tampoco me interesaba pero nadie me besa y mucho menos sin yo consentirlo antes. Me fui a casa en cuanto la gente de alrededor me tranquilizó, no tenía más ganas de fiesta.

Al día siguiente salimos de nuevo, echaba mucho de menos a mis amigos de aquí y tampoco iba a arruinar mi viaje al pueblo por un impresentable al que probablemente no volvería a ver. No fue el caso, estaba esperando a mis amigos cuando se paró en seco, me miró esperando que yo le dijera algo, se dio cuenta de que no iba a hacerlo así que se acercó a mí y para mi sorpresa me pidió disculpas, me dijo que la noche anterior sus amigos le retaron porque les había dicho que yo le atraía. Se me hizo rara tanta sinceridad, no llevábamos hablando ni medio minuto.

No sé como ocurrió, pero seguimos hablando mientras andábamos, al principio intenté deshacerme de él pero viendo que era imposible, le seguí el juego pensando que al rato se iría. Mi pensamiento falló, estuvimos toda la noche juntos, con mis amigos. Me di cuenta de que su conversación, su personalidad e incluso su físico me gustaban y que al igual que yo le atraía a él, él me atraía a mí.

Nos dimos los números de teléfono, nos escribimos durante todo el día hasta que llegó la hora en la que habíamos quedado. Nos gustábamos, y al menos yo quería aprovechar la oportunidad de estar juntos. No me arrepiento de haber pasado los pocos días que me quedaban en el pueblo con él, divirtiéndonos y conociéndonos intensamente pero cuando llegó la última noche, la noche de los fuegos artificiales, la noche en la que íbamos a ir al mejor mirador para poder disfrutar de las vistas, de nosotros y de nuestros cuerpos, sentí una enorme tristeza, esa era nuestra despedida.


sábado, 23 de mayo de 2020

Lagunas.

Estábamos en una casita rural, la habíamos alquilado entre amigos para sobrellevar el trabajo y el caluroso verano, y por supuesto para poder pasar algo más de 3 horas juntos.

La casa estaba pegada a una laguna en la que podríamos bañarnos de forma privada, disfrutar de un baño con una cerveza en la mano, salir del agua y comer de la barbacoa que teníamos al lado, o incluso bañarnos desnudos. No necesitaríamos nada más, sólo nuestra compañía.

Íbamos a pasar una semana allí, y lo que todo parecía que iba a ser maravilloso, empezó a ponerse feo cuando uno se duchaba y después no limpiaba el baño quedando todo mojado, cuando otro no hacía nada más que comer sin dejar comida a los demás, cuando todos parecíamos señoritos y pensábamos que teníamos servicio de limpieza (ni os imagináis la basura y suciedad que eso abarcaba). Empezaron las discusiones, ahí supe que el resto de días de convivencia se harían largos, aunque sólo quedaban dos.

¿Sabéis eso de que en todos los grupos hay una persona conciliadora? Es real, justo la persona que no supo hasta última hora si podría acompañarnos en el viaje fue la que movió cielo y tierra para que entre todos volviera la buena armonía, y lo consiguió. No fueron las vacaciones perfectas pero si de las más especiales.

viernes, 22 de mayo de 2020

Cohibida.

Él es encantador, tiene sus cosas pero, ¿quién no las tiene? Nos enfadamos por cualquier tontería pero al fin y al cabo eso es el amor, disfrutar de los buenos momentos y aguantar en los malos, o al menos eso es lo que pensaba.

Hubo un momento en el que apenas podía hablar por mí misma, ni siquiera hacer o actuar como yo quería por el hecho de que él terminaba enfadado. Dejaba de hablarme, me bloqueaba pero al cabo de unos días hablábamos y todo volvía estar igual. Estas escenas cada vez eran más repetitivas. Se lo decía a mis amigas, necesitaba desahogarme, escuchar qué me aconsejaban pero sobre todo necesitaba entender porqué.

Mis amigas siempre me decían que parara, que me valorara mucho más, que no dejara que nadie me dijera qué puedo decir o hacer, se quejaban de que era débil, que el día menos pensado él podía acabar conmigo, no hablo de daño físico pero si psicológico. Y llegó el día en el que lo entendí, supe que no era la misma persona, que él me había cambiado, que él me había cohibido tanto que ni yo misma me había dado cuenta. Había tardado demasiado en entenderlo.


jueves, 21 de mayo de 2020

Soledad.

Estoy viendo una serie, en ella hay cuatro amigos. Cada uno tiene un problema distinto, pueden apoyarse los unos con los otros, sin embargo no lo hacen, no cuentan con nadie y se los tragan, incluso me atrevería a decir que se les indigestan los problemas. No están solos, se tienen los unos a los otros pero no saben apreciarlo, prefieren la soledad.

Cuando os hablo de soledad, me refiero al hecho de no querer implicar a nadie en nuestros asuntos, a dependencia emocional, a sentir tristeza. Disfrutad de la gente que tenéis alrededor, de vuestros amigos y familia, y de vuestra soledad, porque aunque a veces sintamos miedo con ella, debemos saber estar solos y convivir con nosotros mismos.

“Aprende a amar la soledad; pero acepta siempre con gusto las interrupciones. El amor a la soledad es propio de todas las vidas triunfadoras.” Noel Clarasó


miércoles, 20 de mayo de 2020

Compromiso.

¿Quién no ha sentido alguna vez miedo al compromiso? Yo me pido primer. Conocer a una persona que te atrae a primera vista pero por la cual no moverías un dedo para acercarte a ella. Hay tantas causas para que esto ocurra… Tener un trauma de una relación fallida, haber estado en medio de un fracaso amoroso, no estar preparado para algo nuevo, creer que esa no es la persona adecuada para nosotros o incluso el miedo a perder nuestra libertad.

Algunas veces hay que dejar de pensar con la cabeza y hacerlo con el corazón, quizás aquello que crees que no es para ti es lo que más te complementa, puede que una de las claves sea conocer a una persona más allá de una conversación en Whatsapp y quedar, pasear, tomar algo en algún bar cualquiera, tenernos cara a cara y tener esas sensaciones que nos provocan algunas personas y que tan bien nos sientan. Recordad, quien no arriesga, no gana.

“Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar, piensa. Antes de criticar, espera. Antes de rezar, perdona. Antes de abandonar, intenta.” Ernert Hemingway


martes, 19 de mayo de 2020

Fracaso.

“Que el miedo a fracasar no te impida intentar”

Hay días en los que el miedo me supera. Ese miedo a no saber, a no actuar bien, a las críticas, a equivocarme, a perder. Otros días me levanto pensando que puedo con todo, que soy más fuerte de lo que pienso, que si caigo me levanto más rápido de lo que caí, que nada puede detenerme y sobre todo que puedo ser feliz con lo que tengo.

Leo libros de gente que se enamora, que cae en tentaciones, que ante dificultades siempre le echan ganas y fuerza, todas son historias en las que sus protagonistas terminan felices y comiendo perdices, y después me digo: ¿y yo? ¿yo podría tener esa vida? A lo que me respondo: claro que sí, sólo hay que tener mucha, muchísima confianza en uno mismo, sonreír y echarle ganas a la vida.

lunes, 18 de mayo de 2020

Change.



Cuando pienses que no puedes más, es el momento exacto de dejar de pensar con la cabeza y pensar con el corazón. Hay que verle el lado positivo a las cosas y saber que si algo malo pasa es porque siempre viene algo mejor, aunque tarde en llegar. Sigue el camino con una sonrisa, es lo que te hará diferente a los demás.

“Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una grande sacudida. No es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo”.


domingo, 17 de mayo de 2020

Gente que viene y bah.

De la vida estoy aprendiendo que la gente va y viene. Hay que vivir al máximo, viaja, evoluciona y sobretodo ámate a ti mismo (mucho), nadie lo hará por ti. Los que crees que son amigos, desaparecen. Los que son verdaderos, se quedan y te quieren. Vas a perder a gente en el camino, pero también vas a encontrarte a personas maravillosas. Te van a dejar huella al igual que tú vas a dejarla. Disfruta segundo a segundo, no sabes que te depara el mañana.

sábado, 16 de mayo de 2020

Antes de morir, vive.

“Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe, sólo vive intensamente. Antes de hablar, escucha. Antes de escribir, piensa. Antes de herir, siente. Antes de rendirte, intenta. Antes de morir, vive."
William Shakespeare.


viernes, 15 de mayo de 2020

Déjà vu.

"Y mientras espero que me hables, que me respondas, pasan las horas y me da por pensar. Siento que mi imaginación no tiene límites pero es que claro, necesito saber de ti, mejor dicho, necesito de ti. Y me siento tonta, probablemente por esperar algo que no va a llegar nunca, pero que en cambio me encantaría que sucediera. Y así pasan los días, intentando sin éxito, queriendo y no pudiendo."

Este texto lo escribí en 2015 para una persona que hoy en día es esencial en mi vida, y repasando las entradas del blog he encontrado una publicación de 2011 que es para él sin lugar a dudas, es como si esa persona por entonces ya hubiese estado en mi vida cuando aún ni siquiera le conocía.

Miriam Mejia



jueves, 14 de mayo de 2020

Tiempos de pandemia

Cuánto tiempo ¿verdad? He de decir que ni siquiera me acordaba de tener blog. Me ha ayudado una persona a retomarlo, en realidad, me ha ayudado a recordar que lo tenía. Tengo una gran laguna en mi cabeza en la que ni lo recuerdo.

He pensado que tras años sin publicar y en las circunstancias que tenemos en la actualidad, quizás sería conveniente echarle imaginación y retomar todo esto. Con la pandemia tan grande que existe, el estado de alarma y la crisis económica que se avecina, pienso que esto será un buen método para desconectar. Aquí no pienso entrar en política ni en si las cosas están bien hechas o no.

Nos vemos pronto con publicaciones bonitas.