Era una noche de verano en el pueblo de mis
abuelos, llevo yendo desde pequeña así que conozco a toda la gente de mi edad y
siempre que voy quedo con ellos. Es un pueblo pequeño pero muy turístico, sobre todo
en fiestas.
Estábamos
de fiesta en una de las dos discotecas que hay, cuando de repente un chico se
acercó a mí y me besó. No dejé que se fuera sin antes darle un tortazo, no sabía
quién era, tampoco me interesaba pero nadie me besa y mucho menos sin yo
consentirlo antes. Me fui a casa en cuanto la gente de alrededor me
tranquilizó, no tenía más ganas de fiesta.
Al
día siguiente salimos de nuevo, echaba mucho de menos a mis amigos de aquí y
tampoco iba a arruinar mi viaje al pueblo por un impresentable al que
probablemente no volvería a ver. No fue el caso, estaba esperando a mis amigos
cuando se paró en seco, me miró esperando que yo le dijera algo, se dio cuenta
de que no iba a hacerlo así que se acercó a mí y para mi sorpresa me pidió
disculpas, me dijo que la noche anterior sus amigos le retaron porque les había
dicho que yo le atraía. Se me hizo rara tanta sinceridad, no llevábamos
hablando ni medio minuto.
No
sé como ocurrió, pero seguimos hablando mientras andábamos, al principio
intenté deshacerme de él pero viendo que era imposible, le seguí el juego
pensando que al rato se iría. Mi pensamiento falló, estuvimos toda la noche
juntos, con mis amigos. Me di cuenta de que su conversación, su personalidad e
incluso su físico me gustaban y que al igual que yo le atraía a él, él me
atraía a mí.
Nos
dimos los números de teléfono, nos escribimos durante todo el día hasta que
llegó la hora en la que habíamos quedado. Nos gustábamos, y al menos yo quería aprovechar
la oportunidad de estar juntos. No me arrepiento de haber pasado los pocos días
que me quedaban en el pueblo con él, divirtiéndonos y conociéndonos
intensamente pero cuando llegó la última noche, la noche de los fuegos
artificiales, la noche en la que íbamos a ir al mejor mirador para poder
disfrutar de las vistas, de nosotros y de nuestros cuerpos, sentí una enorme
tristeza, esa era nuestra despedida.