domingo, 24 de mayo de 2020

Fuegos artificiales.

Era una noche de verano en el pueblo de mis abuelos, llevo yendo desde pequeña así que conozco a toda la gente de mi edad y siempre que voy quedo con ellos. Es un pueblo pequeño pero muy turístico, sobre todo en fiestas.

Estábamos de fiesta en una de las dos discotecas que hay, cuando de repente un chico se acercó a mí y me besó. No dejé que se fuera sin antes darle un tortazo, no sabía quién era, tampoco me interesaba pero nadie me besa y mucho menos sin yo consentirlo antes. Me fui a casa en cuanto la gente de alrededor me tranquilizó, no tenía más ganas de fiesta.

Al día siguiente salimos de nuevo, echaba mucho de menos a mis amigos de aquí y tampoco iba a arruinar mi viaje al pueblo por un impresentable al que probablemente no volvería a ver. No fue el caso, estaba esperando a mis amigos cuando se paró en seco, me miró esperando que yo le dijera algo, se dio cuenta de que no iba a hacerlo así que se acercó a mí y para mi sorpresa me pidió disculpas, me dijo que la noche anterior sus amigos le retaron porque les había dicho que yo le atraía. Se me hizo rara tanta sinceridad, no llevábamos hablando ni medio minuto.

No sé como ocurrió, pero seguimos hablando mientras andábamos, al principio intenté deshacerme de él pero viendo que era imposible, le seguí el juego pensando que al rato se iría. Mi pensamiento falló, estuvimos toda la noche juntos, con mis amigos. Me di cuenta de que su conversación, su personalidad e incluso su físico me gustaban y que al igual que yo le atraía a él, él me atraía a mí.

Nos dimos los números de teléfono, nos escribimos durante todo el día hasta que llegó la hora en la que habíamos quedado. Nos gustábamos, y al menos yo quería aprovechar la oportunidad de estar juntos. No me arrepiento de haber pasado los pocos días que me quedaban en el pueblo con él, divirtiéndonos y conociéndonos intensamente pero cuando llegó la última noche, la noche de los fuegos artificiales, la noche en la que íbamos a ir al mejor mirador para poder disfrutar de las vistas, de nosotros y de nuestros cuerpos, sentí una enorme tristeza, esa era nuestra despedida.


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