miércoles, 27 de mayo de 2020

Copas de vino.

Se hace de noche, llevo desde mediodía con mis amigas bebiendo copas de vino. Se supone que íbamos a echarnos la típica antes de comer pero el alcohol ganaba, había decidido que teníamos que seguir consumiendo y nosotras no habíamos puesto resistencia.

Intentábamos vernos lo máximo posible, pero el tiempo había hecho que cambiáramos y cada vez nos distanciáramos más. Elena vivía fuera, Laura trabajaba tanto que no tenía tiempo y si lo tenía prefería descansar, María se había echado novio y Alba hacía dos meses que se había casado, Beatriz no tenía un grupo de amistad fijo, nosotras éramos sus amigas de siempre pero no por ello siempre nos escogía.

Cuando nos juntábamos era como si nada hubiera cambiado, no nos veíamos mucho pero eso no significaba que la confianza se perdiera, al revés cada vez teníamos más que contarnos y más que celebrar. Las conversaciones eran intensas, siempre salía a relucir alguna persona que había estado de paso en nuestra vida, y si os soy sincera, siempre cotilleábamos y poníamos verde a alguien. No siempre era igual, pero lo que nunca cambiaba era nuestro buen rollo, y esa forma que teníamos de ponerle una cara sonriente a la vida estando juntas.

Y, ahí estaba yo con mis cinco amigas, todas borrachas en medio del bar, riendo, recordando lo importante que era juntarnos, y diciéndonos lo mucho que nos queríamos.



“A veces una copa de vino es toda la terapia que necesitas.”


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.