Todo fue complicado desde el principio,
demasiadas personas en contra de nosotros, demasiadas habladurías intentando
que dejáramos de estar juntos pero fue tanta nuestra confianza y nuestro amor que no hubo
manera de romper esto tan bonito que tenemos.
lunes, 22 de junio de 2020
Juntos.
sábado, 20 de junio de 2020
Tiempo.
El tiempo lo
arregla todo. No hay miedos, no hay heridas ni pérdidas, no hay dolor, todo se
supera. Las relaciones, las amistades, la familia, o simplemente las cosas
pueden romperse, perderse, pero nunca desaparecer.
Aprendemos a dar
importancia a lo que verdaderamente nos hace felices y empezamos a pensar en
eso, olvidando todo lo malo que nos pasa.
jueves, 18 de junio de 2020
Aprende.
Cuando me criticas y sigo a tu lado no
significa que me haga la tonta.
Cuando me dañas y te sonrío no significa que no
me duela.
Cuando me insultas y no te contesto no
significa que no te haya oído.
Cuando me apuñalas y lo ignoro no significa que
no lo viera venir.
Aprendemos a poner buenas caras, a sonreír y a vivir aunque las personas nos hieran porque sabemos que aún así no van a cambiar, pero nosotros sí que aprendemos a cuidarnos haciendo que las cosas no nos afecten.
miércoles, 17 de junio de 2020
Picnic.
Estamos tumbados
en una manta de picnic de cuadros rojos y blancos, me recuerda a una camisa que él tiene y que tan poco me gusta. Hemos venido a pasar el día y comer allí nuestra tortilla, ensalada y unos
bocadillos.
Al lado está el
río, hace que este día de calor sea algo más fresquito. Estamos descansando en
la sombra, mirando las nubes e imaginándonos lo bonita que será nuestra vida.
Pinta maravillosa desde aquel sitio.
De vuelta a la realidad, menos mal que soñar
es gratis, pienso.
martes, 16 de junio de 2020
Contigo.
Sonreír cuando te
veo. Abrazarte cuando estamos juntos. Tenerte cerca y no poder evitar besarte. Estar
contigo y no pensar en otra cosa. Olvidarme de los problemas cuando me haces
reír. Cambiar los días aburridos por divertidos. Estar rodeados de gente pero
seguir siendo tú y yo. Sentirme feliz por poder compartir contigo.
Qué bien le
sientas a mi vida
lunes, 15 de junio de 2020
Vive.
Disfruta de una
conversación con amigos llena de risas y momentos de esos que te sacan una
sonrisa para saber que estás viviendo.
domingo, 14 de junio de 2020
Helado.
Nos conocimos en
extrañas circunstancias, típica noche en la que has salido y conoces a gente nueva,
una conversación y das el teléfono. Al día siguiente te encuentras en el móvil varios Whatsapp de números desconocidos, de personas de las que ni siquiera te acuerdas. Hubo un chico
que me llamó la atención y le contesté, me invitó a salir ese mismo día pero
con la resaca que rondaba en mi cabeza no tenía ni ganas de quedar.
El viernes volvió a intentarlo así que al salir de trabajar fui a casa a darme una ducha y arreglarme un poquito. Le vi, era aún más guapo en persona, me sorprendió que empezáramos a andar sin siquiera saber hacia dónde íbamos. Paró de repente, estábamos frente a una heladería, me preguntó mi sabor favorito y pidió un helado, le estaba pegando un bocado cuando me besó y lo probó desde mi boca. Me dijo “eres el primer mordisco del mejor helado”.
sábado, 13 de junio de 2020
Prioridades.
Como cambia la
vida. Antes lo más importante era beber lo máximo posible, salir de fiesta cada
viernes y cada sábado, hacer cuantas más burradas mejor y locuras ni te cuento.
Engañar a los padres para que así te dejaran salir y hacer vete tú a saber qué.
Ahora lo que más
importa es disfrutar el momento, salir cuando se pueda o cuando te apetezca,
beber lo menos posible para no pasar el domingo con resaca, controlar los gastos
mensuales porque cuesta mucho ganar dinero, viajar cuando se puede y disfrutar
al máximo los momentos con tus amigos o pareja.
Nos cambia la vida igual que las prioridades y ni siquiera nos damos cuenta.
viernes, 12 de junio de 2020
Bucle.
La vida pasa mientras tú estás trabajando. Es lunes y llegas al trabajo más cansado de lo que te fuiste el viernes. El martes, miércoles y jueves piensas en que ojalá fuera ya viernes y lo larga que se está haciendo la semana. Por fin llega el deseado viernes y estás feliz por tener dos días libres. El fin de semana, tu cabeza debate entre salir o descansar en casa, normalmente gana salir aunque sea un ratito porque te lo has ganado después de haber pasado cinco días trabajando. Pero, de repente, llega el domingo y entras en esa depresión en la que te das cuenta de que lo que has estado deseando que llegara toda la semana acaba de terminar. Entramos otra vez en bucle.
jueves, 11 de junio de 2020
Fotos.
El
sol es tan fuerte que la arena arde. Estamos en la playa, bañándonos en el mar
mientras jugamos a las palas.
Nos
encanta darnos unos bañitos y echarnos unas cuantas cervezas en los
chiringuitos para refrescarnos. No hay nada mejor que unos días así para
desconectar de todo.
Un
baño en la piscina del hotel para quitarnos la arena de la playa, una
duchita y a arreglarnos para dar un paseo por el paseo marítimo, parar en mitad
y echarnos un cóctel, y si no estamos muy cansados aprovechar para ir a algún
pub o discoteca.
Me encantan las fotos e intento hacer muchas para recordar el viaje y todo lo que hicimos en él, y de paso subir alguna a mis redes sociales.
Fotos con olor a sal.
miércoles, 10 de junio de 2020
Sofá.
No
sabéis lo bien que me siento sólo con poder tumbarme a su lado en el sofá
mientras vemos cualquier cosa en la televisión. Esa tranquilidad que me aportan
esos momentos relajados con él mientras podemos abrazarnos y escuchar nuestras
respiraciones. Esa sonrisa que me sale cuando ponemos esa película que tanto
tiempo hemos tardado en buscar y con la que tan solo tarda cinco minutos en
estar con los ojos cerrados.
Podría acostumbrarme a ello y no cansarme nunca.
martes, 9 de junio de 2020
Sorpresa.
Me siento paralizada. Ayer no fue un día fácil,
todo terminó y aún no entiendo el porqué. Tanto tiempo vivido, tanto compartido
y ahora todo se desvanece. Unas terribles ganas de llorar entran en mí, las
lágrimas asoman y tengo una gran sensación de vacío. Lo fue todo durante años y
ahora no es nada. Fue toda una sorpresa descubrir sus sentimientos reales hacía
mi, le culpo pensando que si hubiera sido sincero antes quizás yo me hubiera
ahorrado muchos sentimientos pero lo cierto es que seguía sintiendo hacía él, y
me temo que seguiría haciéndolo durante un tiemp
lunes, 8 de junio de 2020
Nieve.
Es enero, hemos decidido pasar un fin de semana
en la nieve. Íbamos a esquiar o al menos a intentar caernos lo menos posible.
Alquilamos el equipo y tomamos unas clases antes de empezar. No tengo idea de
esquiar y lo que menos quiero es partirme la crisma.
Lo he intentado unas veinte veces y no hago
nada más que empezar cuando ya me he caído. Mis amigos se ríen de mí, menos mal
que dijimos que no íbamos a hacerlo para no desmotivarnos. A ellos se les da
bastante bien, y yo decido parar y observar como lo hacen. Me gusta mucho más verles
tirarse, frenar y girar que verme en el suelo haciendo el ridículo.
A
la hora de comer, vamos a uno de los restaurantes que tienen allí y
descansamos. Como mis amigos han visto que soy un cero a la izquierda esquiando,
después de comer decidimos coger unos donuts, siempre me decían que me tirara
la primera porque al final se tiraban después, me pillaban y terminábamos
chocando unos con otros. También cogimos unas bicicletas de nieve con las que
hicimos carreras. Me dolía la cara de tanto reír.
Anochecía
pronto y al terminar de tirarnos unas cuantas bolas de nieve, decidimos volver
a casa. Necesitábamos descansar, y al menos yo iba a tener unas horribles
agujetas durante días.
domingo, 7 de junio de 2020
Dolor.
Tengo frío, tiemblo. Fuera hay 25 grados. Será
un resfriado, pienso. Me han fallado, estoy decepcionada y agotada, en tan poco
tiempo he pasado por tanto. Me siento triste porque cuando piensas que todo es
perfecto de nuevo algo vuelve a romperte. Tantas veces he tenido nuevos comienzos
que no solo me dan miedo los finales, también los inicios porque no sabes si
van a volver a destruirte.
Lo entiendo, no es un resfriado lo que siento, es dolor.
sábado, 6 de junio de 2020
Obsesión.
Éramos
novios pero quedaba mucho más con mis amigas que con él, tenía muchos detalles y
se notaba que le gustaba pero había algo que me hacía desconfiar. Al
tiempo lo descubrí, era enfermizo, si me iba a la biblioteca a hacer un trabajo
con compañeros de clase tenía que decirle a cada momento qué hacía. Si
estábamos un sábado por la noche en cualquier sitio y entablaba conversación
con conocidos, ponía morros. Si hablaba y era cariñosa con sus amigos, me
gustaban.
Perdí
muchas amistades y le eché la culpa a él, cuando verdaderamente la culpable
había sido yo por hacerle caso. Llegó un momento en el que no pude más y le dejé, ni siquiera sé si realmente alguna vez le quise.
Pasaron
meses, en los que conocí a un chico, me gustaba e intentaba quedar lo máximo
posible con él, era feliz. Una noche al volver de fiesta en su coche, él se dio
cuenta de que alguien nos seguía, yo no veía nada así que pensé que estaba
bromeando y seguimos el camino. Al llegar a casa, estuvimos un rato más
hablando y besándonos, se nos había hecho demasiado corta la noche y necesitábamos
más. Al mirar por el retrovisor él vio una sombra de alguien acercándose. Cuál
fue mi sorpresa al ver a mi ex con ganas de pelea y gritando “ella es mía”.
Sabía
que siempre había estado obsesionado, pero después de tanto tiempo pensaba que
se habría olvidado de mi, al igual que yo hice de él. No fue así, pero después
de esa noche no supe más de él y yo lo agradezco.
viernes, 5 de junio de 2020
Juego.
Terminaba
el verano y comenzaba un nuevo curso, en el pueblo se rumoreaba que había
venido a vivir una nueva familia.
Era
el primer día de instituto y nuestro último curso si todo salía bien. Mis
amigos y yo quedamos como siempre para ir a clase, llegamos pronto así que
estuvimos charlando fuera hasta que llegara la hora de entrar y sonara el
timbre. De repente, mis amigos se alejaron dejándonos a algunos de lado, venían
tres chicos, no sabía quiénes eran pero entonces me acordé de que vendría gente
nueva. Eran guapísimos, morenos y con ojos azules, se parecían mucho entre
ellos.
Entramos
en clase y nos sentamos con quien quisimos pero como siempre, los profesores
nos cambiaron y nos sentaron por orden de lista. Me tocó sentarme con el chico
nuevo, Marco. Intenté hablar con él pero no me hacía mucho caso, parecía tímido
aunque a ratos me vacilaba, era un poco raro.
Pasó
un mes y mi compañero de pupitre empezó a juntarse con nosotros, era encantador
con mis amigos, se reía a carcajadas con ellos pero también se metía en muchos
problemas. En clase, había días que iba, otros no, algunas horas estaba y otras
desaparecía, algo se traía entre manos pero no era asunto mío.
Yo
empecé a jugar a su mismo juego, si quería estar con mis amigos pero no conmigo
no iba a hacer nada para que cambiara de opinión. Él no había tenido intención de conocerme desde el primer momento y me estaba tratando mal, con estar con mi gente de siempre tenía
suficiente.
Mis
amigas y yo apostábamos sobre con quien iba a ligar ese fin de semana el nuevo.
Desde que estaba allí, Cada sábado que salíamos ligaba con una chica diferente y
se marchaba con ellas, mis amigos le alababan y envidiaban a partes iguales,
era todo un machito. Si eso lo hacemos nosotras, seguro que nos tratarían de
guarras. Estábamos de fiesta y las chicas se arremolinaban entre todos nosotros,
las chicas y yo nos acercábamos y les dábamos conversación, parecía que éramos
amigas de toda la vida.
Empezó
a sonar “tusa” y nos fuimos a la pista de baile, nos encantaba. No sabíamos bailar pero
hacíamos lo que podíamos, nos sorprendió ver a nuestros amigos acercarse a
bailar con nosotras y entre todos perreamos y reímos. Después de ese baile,
siguieron muchos más, hasta que Marco me cogió del brazo y me sacó fuera.
No
sé si fue el alcohol, pero habló conmigo de una forma muy sincera. Me explicó
que su familia se había mudado porque tenían problemas económicos y aquí su
padre había encontrado trabajo, me dijo que su madre estaba enferma pero que se
curaría, se disculpó por haber sido tan cortante conmigo, y me sorprendió
cuando me dijo que no quería enamorarse, que con todas esas chicas con las que
se había ido los fines de semana no habían significado nada y que se iba con
ellas para acercarlas a casa y él se iba a la suya (no sabía si creerme esa
parte o no), que se saltaba clases para no torturarse conmigo... Ahí terminó la
conversación, me besó.
Habíamos jugado a torturarnos cuando en verdad queríamos amarnos.
jueves, 4 de junio de 2020
Verano.
Me encanta como suena la mezcla de nuestras risas y el sonido del agua. Hemos decidido pasar el día juntas y alquilar una barca mientras tomamos el sol. Estamos cantando la canción del verano tan mal que nos suena hasta bien. Las cervezas se calientan, los hielos se derriten y el sandevid se acaba. Está atardeciendo mientras pienso lo afortunada que soy de poder tener tiempo libre, un plan con amigas y muchas risas. Soy feliz por momentos que dan la vida.
Ojalá verano siempre.
miércoles, 3 de junio de 2020
Alergia.
Es primavera, la alergia me está matando. Me
lloran los ojos y no sé si es por el escozor o por cómo me trata la vida. Me
pica la nariz y no paro de estornudar, quizás por como apesta el mundo en
algunos momentos. Me cuesta respirar, me ahogo, puede que por los problemas que
rondan en mi cabeza y la ansiedad que eso provoca.
martes, 2 de junio de 2020
Festival.
Es verano, estoy de festival con mis amigos en
un sitio de playa, está abarrotado de gente. Nos alojamos en un apartamento que
pilla a diez minutos del festival, y para tres días que dura y sólo ir para
ducharnos y cambiarnos de ropa, suficiente.
Entre un grupo y otro no hay descanso, hay
varios escenarios y ya nos hemos recorrido todos, no paramos de bailar, de
cantar y de beber cerveza. Si no nos gusta algún grupo de música nos vamos a
seguir bebiendo a la playa y de paso nos refrescamos en el mar. Os diría que
ojalá la vida fuera esto pero no creo que pudiera vivir para contarlo.
Hemos
conocido a gente de todas las ciudades, incluso nos hemos hecho amigos de un
grupito bastante majo que acampa en la playa. Había un chico con el pelo castaño
con algún que otro reflejo más clarito por el sol, lo tenía largo aunque lo
llevaba recogido en un moño, estaba fuerte pero no fuerte de ir todos los días
al gimnasio. Sus ojos eran marrones, su boca finita y sus dientes perfectos.
Durante
todo el día noté miradas suyas hacia mí e intención de querer acercarse, quizás
porque me había obsesionado con él. Mi intuición no fallaba, vino hacia mí
diciéndome “¿qué tal guapa? No hemos hablado aún tú y yo”. Me derretí,
iniciamos una conversación en la que estaba histérica, poco a poco me fui
relajando, nos reíamos juntos y entonces surgió, me besó. Estábamos rodeados de
amigos que nos miraban con la boca abierta así que decidimos alejarnos e ir a
un sitio más tranquilo.
Fuimos
a una pequeña cala donde no había nadie, él había veraneado más veces allí y
conocía aquello a la perfección. Nos bañamos juntos, jugamos con el agua y nos besamos, nos
deseábamos y dimos rienda suelta a la pasión llegando los dos al clímax. Esa noche
ninguno de los dos volvimos con nuestros amigos.
Éramos
de dos ciudades distintas que estaban a unos 120 kilómetros, yo estaba dispuesta
a recorrerlos, y era el momento de hablar. Pensé que iba a entusiasmarle la
idea, tampoco estábamos tan lejos y aunque cada uno tenía cosas que hacer
podríamos vernos algún fin de semana, mientras se lo decía estaba de los nervios y todo hubiese estado bien si él no me hubiera contestado con una negativa.
“Me encantas pero no busco nada serio, prefiero ser un alma libre”.



















