Es verano, estoy de festival con mis amigos en
un sitio de playa, está abarrotado de gente. Nos alojamos en un apartamento que
pilla a diez minutos del festival, y para tres días que dura y sólo ir para
ducharnos y cambiarnos de ropa, suficiente.
Entre un grupo y otro no hay descanso, hay
varios escenarios y ya nos hemos recorrido todos, no paramos de bailar, de
cantar y de beber cerveza. Si no nos gusta algún grupo de música nos vamos a
seguir bebiendo a la playa y de paso nos refrescamos en el mar. Os diría que
ojalá la vida fuera esto pero no creo que pudiera vivir para contarlo.
Hemos
conocido a gente de todas las ciudades, incluso nos hemos hecho amigos de un
grupito bastante majo que acampa en la playa. Había un chico con el pelo castaño
con algún que otro reflejo más clarito por el sol, lo tenía largo aunque lo
llevaba recogido en un moño, estaba fuerte pero no fuerte de ir todos los días
al gimnasio. Sus ojos eran marrones, su boca finita y sus dientes perfectos.
Durante
todo el día noté miradas suyas hacia mí e intención de querer acercarse, quizás
porque me había obsesionado con él. Mi intuición no fallaba, vino hacia mí
diciéndome “¿qué tal guapa? No hemos hablado aún tú y yo”. Me derretí,
iniciamos una conversación en la que estaba histérica, poco a poco me fui
relajando, nos reíamos juntos y entonces surgió, me besó. Estábamos rodeados de
amigos que nos miraban con la boca abierta así que decidimos alejarnos e ir a
un sitio más tranquilo.
Fuimos
a una pequeña cala donde no había nadie, él había veraneado más veces allí y
conocía aquello a la perfección. Nos bañamos juntos, jugamos con el agua y nos besamos, nos
deseábamos y dimos rienda suelta a la pasión llegando los dos al clímax. Esa noche
ninguno de los dos volvimos con nuestros amigos.
Éramos
de dos ciudades distintas que estaban a unos 120 kilómetros, yo estaba dispuesta
a recorrerlos, y era el momento de hablar. Pensé que iba a entusiasmarle la
idea, tampoco estábamos tan lejos y aunque cada uno tenía cosas que hacer
podríamos vernos algún fin de semana, mientras se lo decía estaba de los nervios y todo hubiese estado bien si él no me hubiera contestado con una negativa.
“Me encantas pero no busco nada serio, prefiero ser un alma libre”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.