No
sabéis lo bien que me siento sólo con poder tumbarme a su lado en el sofá
mientras vemos cualquier cosa en la televisión. Esa tranquilidad que me aportan
esos momentos relajados con él mientras podemos abrazarnos y escuchar nuestras
respiraciones. Esa sonrisa que me sale cuando ponemos esa película que tanto
tiempo hemos tardado en buscar y con la que tan solo tarda cinco minutos en
estar con los ojos cerrados.
Podría acostumbrarme a ello y no cansarme nunca.

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