sábado, 6 de junio de 2020

Obsesión.

Éramos novios pero quedaba mucho más con mis amigas que con él, tenía muchos detalles y se notaba que le gustaba pero había algo que me hacía desconfiar. Al tiempo lo descubrí, era enfermizo, si me iba a la biblioteca a hacer un trabajo con compañeros de clase tenía que decirle a cada momento qué hacía. Si estábamos un sábado por la noche en cualquier sitio y entablaba conversación con conocidos, ponía morros. Si hablaba y era cariñosa con sus amigos, me gustaban.

Perdí muchas amistades y le eché la culpa a él, cuando verdaderamente la culpable había sido yo por hacerle caso. Llegó un momento en el que no pude más y le dejé, ni siquiera sé si realmente alguna vez le quise.

Pasaron meses, en los que conocí a un chico, me gustaba e intentaba quedar lo máximo posible con él, era feliz. Una noche al volver de fiesta en su coche, él se dio cuenta de que alguien nos seguía, yo no veía nada así que pensé que estaba bromeando y seguimos el camino. Al llegar a casa, estuvimos un rato más hablando y besándonos, se nos había hecho demasiado corta la noche y necesitábamos más. Al mirar por el retrovisor él vio una sombra de alguien acercándose. Cuál fue mi sorpresa al ver a mi ex con ganas de pelea y gritando “ella es mía”.

Sabía que siempre había estado obsesionado, pero después de tanto tiempo pensaba que se habría olvidado de mi, al igual que yo hice de él. No fue así, pero después de esa noche no supe más de él y yo lo agradezco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.