Estoy soltera, mi universo son mis amigas y mi trabajo, de vez en cuando uso Tinder, no hay nada como darse una alegría en el cuerpo y sentirse de maravilla. Sólo lo uso cuando él no quiere pasar la noche conmigo, siempre es el que tiene excusas, está casado y yo cansada.
Nuestros
encuentros son esporádicos, nunca hemos tenido citas por si algún conocido nos ve
juntos, siempre es miedo pero también perversión. Tenemos una conexión genial,
esa que es difícil de encontrar pero no puedo más. No quiero ser un segundo
plato que no puede convertirse en un primero, le dejé.
Ha
pasado una semana y he quedado con mis amigas. Estamos en una terraza y de
repente le he visto pasar por nuestro lado, va con su mujer y evitamos nuestras
miradas. Llegó la noche y me llamó por teléfono “joder, qué bien se nos daba
destruir el mundo juntos” me dijo, quería verme y yo directamente colgué. Era lo
mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.