Soy bastante histérica, algo caprichosa, le tengo miedo al
compromiso, me da miedo sufrir, y posiblemente es imposible no sufrir. Cuando
se trata de amar, soy bastante desconfiada, poco demostrativa, me enamoro
fácil, no lo demuestro nunca. Siento que al demostrar lo que siento, soy más
vulnerable, las personas tienen ese dato, eso que saben que me duele y pueden
lastimarme. Soy bastante tímida, pero cuando entro en confianza no hay quien me
calle, no hay quien me pare. Creo que me arrepiento de ser tan fría, de no
demostrar lo que siento. Detesto que las
personas me hablen mal porque aprendí que de ese modo no llegamos a ningún
lado, aprendí a sonreír a quien me grita y dejarlos hablar, porque al final, si
tienen más razones para gritar que para sonreír, me compadezco de ellos, y no
es que yo no tenga razones para estar mal, ni que me las se todas, simplemente,
después de tanto amargarme, decidí ser feliz, decidí vivir mi vida lo mejor que
puedo, decidí disfrutar cada día de mi vida como si fuera el último, pobres son
aquellos que no ven los motivos que tienen para sonreír, que disfrutan las
cosas después de que pasaron.

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