jueves, 28 de mayo de 2020

El verano de nuestra vida.

Era el último día de instituto, nos graduábamos y nuestros caminos se dividían. Empezaba el verano y debíamos aprovecharlo.

Teníamos las vacaciones planeadas, nos iríamos a la playa el grupo de amigos por primera vez, iríamos a la piscina y haríamos barbacoas en el campo de algunos colegas, no había fin de semana que nos quedáramos en casa, era momento de emborracharse y bailar por las noches, se nos hacía de día y parecía que sólo habían pasado cinco minutos. 

El fin de verano llegó, y con él las despedidas. Lloramos juntos mientras reíamos a carcajadas, el verano se proyectaba en nuestra mente y era irremediable sonreír. Sabíamos que nos volveríamos a reencontrar, al fin y al cabo todos nos íbamos pero también salíamos del mismo lugar de partida, nuestro hogar.



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