Era el último día de instituto, nos graduábamos
y nuestros caminos se dividían. Empezaba el verano y debíamos aprovecharlo.
Teníamos las vacaciones planeadas, nos iríamos
a la playa el grupo de amigos por primera vez, iríamos a la piscina y haríamos
barbacoas en el campo de algunos colegas, no había fin de semana que nos
quedáramos en casa, era momento de emborracharse y bailar por las noches, se
nos hacía de día y parecía que sólo habían pasado cinco minutos.
El fin de verano llegó, y con él las despedidas. Lloramos juntos mientras reíamos a carcajadas, el verano se proyectaba en nuestra mente y era irremediable sonreír. Sabíamos que nos volveríamos a reencontrar, al fin y al cabo todos nos íbamos pero también salíamos del mismo lugar de partida, nuestro hogar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.