Por eso merece la pena seguir, porque nunca sabes quién aparecerá y te
salvará de los días en los que necesitas un par de cientos de caricias.
Por eso merece la pena llegar a la siguiente esquina, porque quizá en
ese justo instante la vida te sorprenda y te devuelva el azar que te ha
estado quitando todo este tiempo...
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