A dos cientos por hora, a toda hostia. No quiero enterarme de lo que pasa alrededor... pero de repente, aparece alguien que te dice que aflojes.... y cuando aflojas, te das cuenta de las cosas.

Hay que estar muy atento a lo que te rodea, porque a veces, de repente, algo te puede alegrar el día .
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.